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    Es posible especular que un objeto sin valor de uso ni precio previo pueda tener valor de cambio. El hecho de que yo mismo esté escribiendo este tuit lo demuestra. Por cierto, bitcoin superó eso en el minuto 1, cuando satoshi intercambió su tiempo, electricidad y capacidad de cómputo de su ordenador para minar los primeros 50 BTCs. El propio Hal Finney, unos dias despues del bloque génesis dijo eso mismo LITERALMENTE. Que valía la pena apostar unos pocos céntimos, por si luego eso valiera millones.

    En este post, Gustavo dice, entre otras cosas, que “es posible especular que un objeto sin valor de uso ni precio previo pueda tener valor de cambio.” Sobre la especulación ya hemos hablado en otro post (https://soundmoneybitcoin.hyper.media/valor-de-uso-y-valor-de-cambio). Y en ese mismo post también hemos analizado los conceptos “valor de uso” y “valor de cambio”, fundamentales para entender el surgimiento de Bitcoin. Así que ahora, siguiendo las palabras de Gustavo, vamos a analizar la posibilidad de un objeto sin valor de uso pero con valor de cambio.

    ¿Valor de cambio sin valor de uso?

    Muchas veces se dice que Bitcoin era un medio de intercambio desde su nacimiento. Y a partir de ahí se llega a conclusiones erróneas. Pero ningún bien puede ser medio de intercambio (MoE) desde sus inicios. Eso es una imposibilidad lógica. Los MoE y el dinero son instituciones sociales, requieren tiempo para llegar a serlo.

    Veamos por qué no es posible la existencia de un bien CON valor de cambio SIN haber tenido antes valor de uso.

    Desde el inicio de los tiempos, el ser humano concede valor de uso a determinados bienes que satisfacen sus necesidades (e.g., la comida y la bebida). Posteriormente descubre el intercambio directo de bienes (el trueque), que persigue el mismo objetivo, satisfacer mejor sus necesidades. Por ello, únicamente se efectuarán los intercambios si los bienes que se reciben se valoran más que los que se entregan.

    Este planteamiento tan sencillo nos permite deducir que antes de que se diera el intercambio por primera vez, el ser humano solo podía valorar la utilidad directa de los bienes (su valor de uso). Es decir, como no existía el intercambio, no era posible otorgar valor de cambio a ningún bien.

    Ahora bien, una vez que en la actualidad ya existe el intercambio como práctica social, entonces ¿es posible atribuir valor de cambio a un nuevo bien sin haber tenido antes valor de uso?

    Por el bien del argumento, admitamos esa posibilidad. ¿En ese caso, de dónde procedería el valor de cambio? Del conocimiento de que el bien ha sido ya valorado y comprado por otras personas (pongamos por caso el día anterior) y del traslado de esa idea al futuro (i.e., de la suposición de que se seguirá vendiendo en el futuro). Pero el día anterior nos encontraríamos exactamente en la misma situación. Y así sucesivamente. Por tanto, esto nos conduciría a una supuesta regresión infinita.

    Sin embargo, esto no es posible. El valor de cambio no puede haber estado basado siempre en otro valor de cambio. Puesto que EL CAMBIO tuvo que comenzar en algún momento. Esto solo deja una posibilidad. Y es que el primer valor de cambio tuvo que estar basado, necesariamente, en el conocimiento de que otras personas valoraban directamente ese bien (i.e., tuvo que estar basado en su valor de uso). En definitiva, la idea de un bien CON valor de cambio y SIN valor de uso resulta absurda.

    Ahora vamos a trasladar estas ideas a Bitcoin. Para evitar malas interpretaciones, sugiero leer antes el post previo (https://soundmoneybitcoin.hyper.media/valor-de-uso-y-valor-de-cambio).

    Si trasladamos a Bitcoin todo lo dicho sobre el valor de cambio y el valor de uso, nos daremos cuenta de que cuando Bitcoin no tenía precio de intercambio en el mercado, todavía no se le podía atribuir valor de cambio. Es decir, en aquellos momentos iniciales, nadie podía sostener con la definición de Menger que Bitcoin le garantizaba la satisfacción de necesidades de forma indirecta. Todavía no existía una base para esa afirmación.

    Por supuesto, era posible atribuirle valor de uso a Bitcoin desde el primer momento. Por muchos motivos. Ideológicos, especulativos, intelectuales, o por cualquier valoración subjetiva imaginable. Y este tipo de valoraciones subjetivas junto con la oferta y la demanda condujeron a un precio. Así que primero surgió el precio. Luego el precio nos indicó que ese bien nos permitía satisfacer algunas necesidades de forma indirecta. Y entonces le pudimos otorgar valor de cambio.

    En definitiva, EL USO SIEMPRE ANTECEDE AL CAMBIO. No puede haber valor de cambio, sin que haya existido antes un valor de uso.

    Posteriormente, Bitcoin incrementó su comerciabilidad y se convirtió en un medio de intercambio (MoE). Y la generalización de su uso como MoE lo puede convertir en dinero (siempre en el ámbito en el que sea aceptado de manera generalizada). Pero eso es otra historia.

    En mi tesis doctoral, Bitcoin como dinero fuerte: una interpretación de Bitcoin a la luz de la Escuela Austriaca de Economía, desarrollo estos argumentos. Todo aquel que desee profundizar en este tema puede descargarla en el siguiente enlace: https://hdl.handle.net/10115/128557